44444La Filmoteca de Zaragoza dedica durante los meses de
septiembre y octubre un ciclo al actor  Anthony  Quinn con
motivo del centenario de su nacimiento. Los pases incluyen la proyección de la
película de Federico Fellini La strada (1954),
protagonizada por el artista mexicano. La cinta italiana se podrá ver el 3 de
septiembre e las 18.00 horas y el viernes, 4 de septiembre a las 20.00  horas.
Antonio Rodolfo Oxaca Quinn nació en Chihuaua
(México)
en 1915 y falleció en Bastan (Estados
Unidos)
en el 2001.
Hijo de un cámara irlandés y de una soldadera de
Pancho Villa, trabajó como chófer, capataz y boxeador antes
de ser rechazado, por su mala dicción inglesa en los cursos de arte dramático
del Belmont Polythecnic. A los 21 años debuta como actor de
teatro en México y comienza a hacer de figurante, por lo general en papeles de
indio, en Hollywood. Casado con una hija adoptiva del realizador Cecil
B. de Mille
, a finales de los años treinta le da sus primeros
papeles. A partir de entonces, dedicaría toda su vida a la interpretación
(cine, teatro y televisión).
6666La strada narra la historia de Zampanó (Anthony
Quinn), forzudo de circo y hombre solitario, que recorre los pueblos con
Gelsomina (Giulietta Masina), que ha comprado para que le
ayude en sus actuaciones. Las relaciones de ambos, las del bruto, apoyado en
su fuerza y poder, con Gelsomina, ignorante y simple mujer, hacen crisis
cuando interviene un tercer personaje, el equilibrista El
loco
(Richard Basehart), que termina por ser
asesinado por Zampanó. A causa de ello Gelsomina desaparece y el bruto,
solitario en la vida, recorre los pueblos hasta que un día, enterado de que
ella ha muerto, rompe a llorar frente al mar. El mismo FelIini explica que su
film «nació de la idea de un hombre y una mujer que viven juntos
aparentemente, pero muy, muy lejos el uno del otro… Pero la idea fundamental
es la dificultad que hallan los hombres para comunicarse entre ellos y el
espantoso abismo que puede abrirse entre dos seres humanos

En
realidad, el film -lleno de episodios en los que la bondad, la humildad, la
gracia, forman la otra vertiente de la fuerza bruta, la incomunicación, el
egoísmo- recuerda ciertos aspectos realistas de las narraciones chaplinianas,
pero aquí sumergidas en la metafísica católica y, en algunos momentos, incluso
cristiana. Este recuerdo de Chaplin se acentúa en la
interpretación de Giulietta Masina, muy elogiada en su día y que, en realidad,
reconstruye, casi gesto por gesto, los de Charlot (por otra
parte, esta interpretación fue impuesta por el propio Fellini, que hizo ver a
su intérprete, en jornadas interminables, todos los films de Chaplin). Esta
peiícula obtuvo muchos premios internacionales, desde el León de
Oro
, en Venecia, hasta el Oscar a
la mejor película extranjera.